Este es mi primer quilt. Con él me iniciaba en esto del patchwork allá por el año 1998. Es un sampler que hice en un curso de un mes. Mi profe se llamaba Lourdes y era catalana. Guardo un recuerdo muy especial de ella, ¡era la bomba!. Había venido a Oviedo, a dar cursos en una tienda porque la dueña era su amiga, pero luego se volvió a Barcelona y perdimos el contacto. Era una auténtica quilter, nada ortodoxa, que me transmitió la idea de que en patchwork "casi todo" vale y se aprovecha, la idea de que puedes adaptar el patrón original a tus gustos y posibilidades porque, en definitiva, esa es la fiosofía que subyace a esta técnica ancestral: la creatividad y el aprovechamiento de los recursos y los materiales.
Este quilt, como era el primero, se lo regalé a Ernesto que siempre se quejó de que era un poco corto y no le tapaba entero cuando se echaba la siesta en el sofá, pero qué quieres... en un mes de curso no me dio tiempo a más! Ahora está ya un poco viejo (tiene más encanto), pero en su día incitó a más de una amiga a coser trapitos. Todo un hit.